miércoles, 27 de marzo de 2024

El análisis de la conducta y sus aplicaciones tecnológicas en el proceso enseñanza/aprendizaje

 


El análisis de la conducta y sus aplicaciones tecnológicas en el proceso enseñanza/aprendizaje

Por: Josué Miguel Cuevas Otero

     Dentro de la tríada comportamental, el elemento más importante es la conducta, objeto de estudio de la psicología, en general, y del AEC (Análisis Experimental de la Conducta) en particular. Recordemos que Skinner definía la enseñanza como una disposición de las contingencias de reforzamiento. ¿Y cuál es la finalidad de disponer de esas contingencias? Controlar o alterar la probabilidad de ocurrencia de una respuesta.

     Todos los trabajos prácticos encaminados a mejorar el proceso instruccional se han propuesto, precisamente, la mejora de la ejecución del alumno, no solamente en términos de rendimiento, sino también en retención del material aprendido, creación de hábitos de estudio, aumento del tiempo dedicado al mismo, incluso actitudes de los alumnos hacia la metodología docente.

     El Análisis Conductual, establece, de un lado, leyes funcionales para todos los individuos, pero de otro tiene buen cuidado de tratar a cada organismo individualmente en base a sus características particulares usando las tecnologías derivadas de ABA (Análisis de Conducta Aplicado).

     Dado que el objetivo principal de la enseñanza es aumentar el repertorio conductual del sujeto con respuestas nuevas que aún no se hallan en él (al menos en su forma final), y que suelen ser respuestas no fáciles de aprender de una forma «natural», esto es, no preestablecida, el procedimiento más útil en la enseñanza es el reforzamiento.

     No obstante, aún la instauración de estas conductas o habilidades se debe realizar, preferentemente, mediante reforzamiento positivo. Aquí habrá de tenerse en cuenta la diferencia entre los efectos a corto y largo plazo de una misma conducta, que en ocasiones son de distinto signo pero de similar dirección. También puede ser útil, y de hecho lo es, administrar ciertas formas leves de castigo (en el sentido puramente técnico del término), como es la retroalimentación correctiva, que informa al alumno de cuándo se ha equivocado.

     Las consecuencias son las responsables de la ocurrencia o no y del mantenimiento o desaparición de una respuesta, es decir, del aprendizaje. Esto ha planteado pseudoproblemas moralistas, se deriva probablemente del hecho de que los reforzadores presente en la situación de enseñanza no son casi nunca reforzadores naturales, sino artificiales. En la enseñanza primaria, en la que las buenas ejecuciones son a menudo reforzadas con estímulos materiales (fichas, puntos, regalos, privilegios). Suelen ser menos frecuentes los programas simples (en los cuales el criterio de reforzamiento es sólo el tiempo o sólo la tasa) e intervienen más los programas combinados y compuestos.

     En líneas generales, se aconsejan programas basados esencialmente en criterios de tasa de respuesta para mantener o elevar el rendimiento académico, es decir, la cantidad de trabajo que debe realizar el alumno. Los programas de intervalo son adecuados, sobre todo, para mantener o elevar el nivel de ocurrencia de actividades que implican una ejecución sostenida, aunque no garantizan la ocurrencia de una alta tasa de respuestas. Entre estas actividades se contabilizan algunas de las llamadas «conductas prerrequisitas» como la atención.


En definitiva el Análisis de la Conducta (AC) es una de las mejores intervenciones para una gran cantidad de ámbitos (no solo el clínico y educativo), pues a mostrado una gran cantidad de evidencia en varios contextos con sus tecnologías de ABA, a diferencia de modelos como el humanismo, Gestalt y psicoanálisis, ya que el AC es un modelo que se esforzó en tomar la ciencia para pasar de la psicología a la psicología científica (cosa que las otras psicologías no son) al llegar al punto en que la OMS el 6 de marzo de 2024 ha declarado las intervenciones conductuales y contextuales (derivada de las conductuales) como las mejores para múltiples problemáticas, 

viernes, 22 de marzo de 2024

Maslow y la corriente Humanista

 


Autor : Moreno Gallegos Joana Cecilia 

19/03/24


Maslow y la corriente Humanista


La teoría de Maslow sostiene que los individuos tienen diferentes niveles de necesidades, que deben satisfacerse en un orden jerárquico para alcanzar el máximo potencial. En la base de la pirámide, se encuentran las necesidades más básicas y primarias, como la alimentación, el refugio y la seguridad. A medida que estas necesidades se satisfacen, los individuos pueden avanzar hacia niveles más elevados de necesidades, como la afiliación social, la estima y la autorrealización.

Esta jerarquía de necesidades que guiará los objetivos de su planificación financiera se suele representar gráficamente en forma de pirámide.

La pirámide de Maslow es una excelente herramienta sobre la que situar sus objetivos.

La pirámide de Maslow no es solo una herramienta de uso individual. La jerarquía de las necesidades humanas puede aplicarse a otros ámbitos como el empresarial. Las dos principales vertientes para su empleo son los recursos humanos y el marketing.


Los 5 niveles de la pirámide son :


Necesidades fisiológicas: comer, respirar, beber.


Necesidades de de seguridad: seguridad física, empleo, ingresos.


Necesidad de afiliación: casarse, ser miembro de una comunidad.


Necesidades de reconocimiento: respeto de los demás, estatus, reputación.


Necesidades de autorrealización: desarrollo moral, espiritual, búsqueda de una meta en vida.


Malow tenia razón con su teoría ya que si bien sabemos el ser humano tiene que cumplir con ciertas necesidades básicas y emocionales para alcanzar sus objetivos y estar bien consigo mismo .


Conductismo en la educación - John B. Watson

 




El conductismo es un enfoque educativo que se centra en la conducta observable y medible de los estudiantes. Se basa en la idea de que la conducta puede ser condicionada y modificada a través de estímulos y refuerzos. El conductismo busca suprimir conductas no deseadas y fomentar conductas deseables mediante el uso de procedimientos de manipulación de la conducta, como la competencia entre alumnos.

El autor principal de este es John B. Watson, un psicólogo estadounidense que vivió entre 1878 y 1958. Watson es considerado el fundador del conductismo y promovió la idea de que la psicología debería centrarse en el estudio de los comportamientos observables, en lugar de los procesos mentales internos difíciles de medir y cuantificar.

Watson defendía el estudio de la conducta observable y medible. Popularizó el conductismo y creía que la psicología debía ser una ciencia basada en la observación y medición de variables. En el campo de la educación, Watson sostenía que los niños podían ser moldeados a través de la crianza y el ambiente en el que crecían.

El conductismo en la educación busca modificar la conducta de los alumnos a través de estímulos y refuerzos externos. Aunque ha sido utilizado como método principal de enseñanza en algunos casos, se ha observado que puede limitar la participación de los alumnos y fomentar la memorización de contenidos. Es importante considerar otras corrientes educativas, como el constructivismo, que promueven un enfoque más activo y reflexivo del aprendizaje.

Si bien las aportaciones de Watson al conductismo han sido influyentes y han contribuido al desarrollo de la psicología como ciencia, también es importante reconocer las críticas hacia sus ideas y enfoques. Su énfasis en el comportamiento observable y su descuido de los procesos mentales internos y otros factores influyentes pueden limitar nuestra comprensión del comportamiento humano en su totalidad. Además, las preocupaciones éticas en torno a sus experimentos también deben ser tomadas en consideración.

 

     19/03/2024                                                       Alejandra Gutiérrez COGNITIVA PIAGET  Según Piaget , los errores cogni...